sábado, 30 de maio de 2009

A maldição de Jacques de Molay

A Maldição de Jacques de Molay


O mito da maldição de Jacques de Molay contra o Papa Clemente V e o Rei Felipe, o Belo, os convocando a comparecer no tribunal de Deus ainda naquele ano, é responsável pela criação de várias lendas a respeito de sua morte.

Tanto o Papa (que enfrentava problemas graves de saúde) quanto o Rei da França morreram no mesmo ano.


O que dizer sobre o mito da maldição?



Antes da execução do grão mestre, O Rei da França pressionava para que fosse decidido a sentença dos dignitários do templo, como o Papa os havia absolvido de todas as acusações e eles se encontravam em comunhão católica, ele temia que houvesse uma reviravolta onde houvesse a regeneração da Ordem.

O Papa enfrentava um problema grave de saúde e já estava em fase irreversível, tendo sido dado como morto várias vezes, o Papa sabia que não poderia mais enfrentar o rei Felipe e nomeou bispos para isso.

O que deveria ser feito já estava definido, que era a detenção perpétua dos dignitários sob custódia apostólica, essa era a única chance de salvá-los das mãos do Rei Felipe, e assegurava ao Rei da França que o Templo não seria mais reconstituído.



O que aconteceu com de Molay?



Inconformados com o veredicto de custódia os dignitários resolveram mudar seu depoimento e se declarar inocentes de todas as acusações o que causou uma reviravolta no processo, e o Rei já temendo uma reconstituição dos Templários subtrai Jacques de Molay e Geoffroy de
Charny da legítima custodia dos comissários, e os manda a morte pelo fogo em uma ilha.




Referência:
Os Templários e o Pergaminho de Chinon
-Doutora Barbara Frale
P#206-207

Historiadora dos arquivos secretos do vaticano



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Anexo

Dicionário Bíblico


IMPRECAÇÃO (MALDIÇÃO)



Fórmula composta de palavras próprias para amaldiçoar. Oséias primitivos atribuíam a tais fórmulas um efeito mágico: bastava pronunciá-las para se obter o resultado desejado.

Israel também conhece fórmulas de bênção ou maldição, mas o efeito é atribuído ao poder de Deus (Gênese 12,3).
A maldição uma vez pronunciada deve se cumprir (Josué 6,26 1Reis 16,34 2Samuel 21,3 e nota).

Mas Deus pode impedir que uma maldição seja pronunciada e transformá-la em bênção, como no caso de Balaão (Números 22,12 Deuteronômio 23,6).

Em alguns salmos o orante faz imprecações contra os que lhe causam sofrimentos (Salmo 109 Salmo 129). Tais salmos devem ser entendidos no contexto e mentalidade daquele tempo.

Jesus, porém, proíbe amaldiçoar os inimigos ou perseguidores (Lucas 9,51-56 Lucas 23,34); ao contrário, manda amar os inimigos (Mateus 5,44 Romanos 12,14) para imitar a perfeição de Deus (Mateus 5,45 Mateus 5,48).


[ http://www.veritatis.com.br/print/5209 ]

Por n/c

Fonte: http://www.clerus.org/




Bulas Papais aos Cavaleiros Templários

Bulas Papais aos Cavaleiros Templários

Concílio de Viena



Council of Vienne 1311-1312 A.D.

CONTENTS

* INTRODUCTION

* BULLS OF CLEMENT V ON THE KNIGHTS TEMPLAR

1. Vox in excelso - 22 MARCH 1312
2. Ad providam - 2 MAY 1312
3. Considerantes - 6 MAY 1312
4. Nuper in concilio - 16 MAY 1312
5. 1 DEC 1312
6. Licet dudum - 18 DEC 1312
7. 31 DEC 1312
8. Licet pridem - 13 JAN 1313

* DECREES

o [1] - the rational or intellectual soul is the form of the human body of itself and essentially
o [28] - the Beghards or Beguines - 8 errors
o [29] - usury is a sin

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De Ecclesiae Magisterio


Conciclia Oecumenica - Concilium Viennense

Latim - .doc
Italiano - .doc
Inglês - .pdf


http://www.documentacatholicaomnia.eu/01_10_1311-1311-_Concilium_Viennense.html

segunda-feira, 25 de maio de 2009

Cruz Patriarcal - Cruz Primitiva Templária - Cruz de Caravaca


A Cruz de dois braços horizontais é a típica Cruz Patriarcal:



Patriarca


É o chefe de uma raça, clã, família.

Aparece na Septuaginta para chefes de tribos.

Exemplo em I Crônicas 24:31; 27:22, II Crônicas 23:20 etc.
No novo testamento em Hebreus 7:4 aplicado a Abraão como uma versão do seu título "Pai de muitas Nações", Gênesis 17:4, para Davi em Atos 2:29 e para os Doze filhos de Jacó em Atos 7:8-9.

As cabeças das tribos foram "Os Doze Patriarcas", no entanto a palavra também pode ser usada com um sentido geral, Pais da Antiga Lei, Santos, Profetas.

(ref.: newadvent.org)

Sobre a Cruz

A serpente sendo criação de Deus por si mesma é boa (Gen, I, 25), mas pode simbolizar também o demônio pelo seus modos e veneno, e neste aspecto é amaldiçoada (Gen, III, 14), e ainda pode ser um sinal de Deus, como fez moisés, segundo ordem de Javé (Num, XXI, 8-9).

Da mesma maneira a Cruz é um símbolo de suplício, mas também é para os Cristãos um símbolo da salvação.

A devoção a Cruz de Caravaca foi muito difundida na idade média e moderna.

(ref.:montfort.org.br)



Origem e Tradição de Aparição da Cruz de Caravaca


"LIGNUM CRUCIS"
CRUZ DE CARAVACA




Aparición milagrosa de la Santa Cruz

durante la Santa Misa

Origem:

La Cruz de Caravaca es un ¨lignum crucis¨, es decir, un fragmento de la verdadera cruz a la que Jesús Nuestro Señor fue crucificado. Se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, (de 7 y 10 cms) y de 17 cms. de alto. Tiene forma y tamaño de un pectoral grande.
Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén, primer obispo de la ciudad santa una vez conquistada a los musulmanes por la primera cruzada (1099). Ciento treinta años más tarde (1229), en la sexta cruzada, durante la estancia en Jerusalén del emperador Federico II, un obispo, sucesor de Roberto en el patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.

Tradição de sua Aparição:

La Santa Cruz apareció en el Castillo-Alcázar de Caravaca el 3 de mayo de 1232. En aquel tiempo, reinaba Fernando III el Santo en Castilla y León, y de Jaime I en Aragón. El reino taifa de Murcia estaba regido por el famoso Ibn-Hud, que se reveló contra los almohades y dominó gran parte de Al-Andalus. Es, pues, en pleno territorio y dominación musulmana, cuando se narra el hecho.

Entre los cristianos prisioneros de los musulmanes estaba el sacerdote Ginés Pérez Chirinos que, venido de Cuenca, predicaba el evangelio a la morisma. El sayid interrogó a los cautivos sobre sus respectivos oficios. El sacerdote contestó que el suyo era celebrar la misa, suscitando la curiosidad del musulmán, el cual dispuso lo necesario para presenciar dicho acto litúrgico en el salón principal del Alcázar. Al poco el sacerdote se detuvo y dijo que no podía continuar por faltar en el altar el crucifijo. Y fue al momento cuando, por la ventana del salón, dos ángeles transportaron un ¨lignum crucis¨ que depositaron en el altar, y así se pudo continuar la Santa Misa. Ante la maravillosa aparición, el sayid y toda la corte se bautizaron. Después se comprobó que la cruz era del patriarca de Jerusalén.



La Stma. Cruz a lo largo de la historia


Alhamar-al-nasrí del reino de Granada aprovechó la muerte del taifa Ben´Hud de Murcia para amenazar al nuevo taifa murciano. Este recurrió al vasallaje de Fernando II, rey de Castilla y León. Así, en 1243, el infante Alfonso (futuro Alfonso X) vino a Murcia y tomó posesión del territorio. De este modo Caravaca pasó a ser un fuerte bastión cristiano en la línea del territorio interior. Caravaca se constituye en cabecera militar y religiosa de la Comarca y de las tierras fronterizas. La Cruz contribuye de una manera decisiva a dar identidad a estos territorios y se erige en un centro de irradiación de luz espiritual. De este modo la Vera Cruz marca este espacio fronterizo.

La aparición de la Cruz en Caravaca ocurre en la época de la instauración de la nueva frontera de Castilla-León frente a la Granada musulmana, con la incorporación del reino taifa de Murcia a la soberanía cristiana. La aparición de la cruz en Caravaca inspiró al nacimiento de las órdenes militares para luchar por la reconquista

Los cristianos que llegaban a esta tierra se sentían como ¨tocados y cobijados¨ por una fuerza sagrada. De ahí que muchos liberados del cautiverio acudieran a depositar sus cadenas, como exvotos, a la pequeña capilla interior de la fortaleza, en donde custodiaba la Cruz la Orden militar encargada del Castillo.


Templários

La orden militar de los Templarios fue la primera que custodió y defendió el castillo y la Cruz, después de unos años de posesión directa por las tropas castellanas. Hay dos teorías sobre la fecha de su venida.

La primera afirma que fue en 1244, al someterse todo el territorio murciano al vasallaje cristiano.

La segunda afirma que fue en 1265-1266, al acabar la sublevación mudéjar del territorio murciano ya castellano.

El Temple venía con las huestes de Jaime I de Aragón que ayudó a su yerno Alfonso el Sabio a someter la rebeldía.

El rey Aragonés, educado por la Orden y amigo de ella, le otorgó casa y huerto en Murcia. Después, el rey Alfonso le donó el territorio caravaqueño. El Temple estuvo en Caravaca alrededor de 46 años.

Desaparecido el Temple, la baylía de Caravaca fue dada por Alfonso XI a los santiaguistas (1344), que ocupaban ya la frontera oriental y parte de la central frente a Granada.

La Orden permaneció aquí hasta la abolición de todas las Ordenes en 1868.

Ya desde época muy temprana hay un reconocimiento oficial por parte de la Iglesia hacia la Cruz de Caravaca. El Padre Cuenca, en su historia sobre la Santísima Cruz (escrita en 1722), afirma que apenas ha habido algún Pontífice que no haya concedido alguna gracia o indulgencia a la Cruz. Podemos citar, entre otros, la bula del Papa Clemente VII (1392). Así mismo podemos enumerar el decreto de Clemente VIII (1597), el de Paulo V (1606), las bulas de los Papas Alejandro VIII (1690) y Clemente XI (1705). En 1736 se concede a la Cruz el culto de latría. Léon XIII, en el 4 de diciembre de 1893, ratifica los mismos privilegios de los siglos XV y XVII.

El nombre oficial con el que se denomina a la Reliquia en los documentos es el de ¨Vera Cruz¨, nombre bien significativo, relacionado con el Temple, pues en donde hubo templarios aparece frecuentemente el título de Vera Cruz. Desde la Edad Media se la conoce con este nombre específico: la Vera Cruz de Caravaca, es decir, la verdadera cruz. El título, juntamente con el de Santa, solamente se aplicaba al leño de Jerusalén, encontrado en el siglo IV por Constantino o por su madre Santa Elena.

Tras la unificación de España y el descubrimiento de nuevas tierras, la Santa Cruz de Caravaca, continuó siendo signo de la fe que inspiró el avance del Evangelio. A Caravaca vinieron numerosas Ordenes religiosas: san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús fundaron respectivos conventos, existentes actualmente. También se instalaron aquí los Jerónimos, franciscanos y jesuitas. Muchos misioneros eran residentes de Caravaca o pasaron por aquí en camino a las misiones en diversas partes del mundo, con lo que la devoción a la Cruz creció rápidamente, abarcando los confines de un Imperio donde no se ponía el sol.

Desde California a la tierra de Fuego es conocida la Cruz de Caravaca. Su conocimiento llega hasta Filipinas, porque en 1668 misioneros españoles llevaron reproducciones a petición de los cristianos existentes allí. En Europa fueron los jesuitas sobre todo los que extendieron su conocimiento: no olvidemos que en Caravaca fundaron un colegio con noviciado. En Polonia existe una reproducción de la Cruz en el museo de la Universidad de Cracovia y otra en la catedral de Gniezno. Hacia 1600 comienza su extensión por Alemania: existe un trabajo fotográfico donde se recogen las distintas imágenes de la Cruz en distintas iglesias de la región de Hohenzollern. En Francia existe también algún libro sobre la Cruz, editado en Lyon (en 1653) y varia reproducciones en la región de Limoges. En los Países Bajos (Bruselas) también es conocida. Desde Roma piden cruces en 1606. También es conocida en Inglaterra, en donde hay muchas reproducciones y escritos sobre la misma.

PEREGRINACIONES Y JUBILEOS

El antiguo carácter peregrinante de la Cruz se formalizó con la concesión de Jubileos especiales concedidos a los visitantes de la Santa Cruz. Ya en 1583 y 1621 se conceden Jubileos para la fiesta de la Cruz. En 1768 hay también dos breves de Clemente XIII, que a los ruegos de la Cofradía de la Cruz, otorga varios privilegios para las principales fiestas referente a la Cruz que se celebran en Caravaca. Destacan los concedidos a los que visiten el Santuario el 3 en mayo (festividad principal) con indulgencia plenaria para los que allí oren por la paz entre los príncipes cristianos.


La Cruz de Caravaca en la Epoca Contemporánea

Debido a la invasión napoleónica, la Cruz fue trasladada desde el castillo a la parroquia del Salvador y allí fue ocultada en una caja enterrada para evitar la rapiña de los franceses. Aquí estuvo desde 1809 hasta quizás 1818, ya que el Castillo fue fortificado para uso militar y la iglesia ocupada en estos menesteres. En el Salvador se celebraría cada año el "Baño del Vino" con la Reliquia. Se evitó el robo de la Cruz durante la estancia de las tropas francesas en Caravaca, pero no el de la custodia, regalo del marqués de los Vélez, la cual fue recuperada después. Durante todo el siglo XIX y principios del XX se estructuran definitivamente todos los rituales de la Cruz y las formas de las celebraciones de mayo en su honor, que es el armazón de las fiestas conmemorativas actuales.

El hecho más lamentable de toda la historia de la Cruz y de Caravaca fue el acaecido en la noche-madrugada del día doce al trece de febrero de 1934. Fue un robo sacrílego de carácter político-religioso que dejó consternada a la ciudad durante algunos años. Era el miércoles de ceniza cuando, por la mañana, se descubrió el sagrario abierto y vacío sin la Reliquia, habiendo dejado los ladrones la caja-estuche del siglo XIV en donde se guardaba la Cruz. A las 9 del día trece corrió la noticia y la tensión suscitada fue enorme. Las diligencias y pesquisas judiciales y policiales no dieron resultado positivo.

Después de la guerra del 1936-39, las dependencias del Castillo fueron usadas como cárcel de presos políticos hasta el 1941, quedando posteriormente todo el recinto en estado de abandono, cerrado y sin culto religioso. Se suscitó un deseo grande de conseguir una nueva reliquia. Las gestiones dieron como resultado que el papa Pío XII concediese a Caravaca dos pequeñas astillas del “lignum crucis” que Santa Elena, madre del emperador Constantino, trajo de Jerusalén a Roma en la primera mitad del siglo IV.

La tradición de regalar cruces de Caravaca

El regalo de la imagen de la Cruz de Caravaca, es una costumbre generalizada en Caravaca para diferentes ocasiones pero sobre todo en el momento de declaración sentimental. Se tiene constancia por una carta de Santa Teresa de Avila a la madre María de S. José, que la santa recibió una Cruz de Caravaca en 1576 como regalo de sus monjas de aquí (Cruz que actualmente se encuentra en el convento de Carmelitas Descalzas de Bruselas, Bélgica).

Mal uso de esta Cruz en algunos lugares

En ciertos lugares de Latino América esta santa Cruz ha sido tomada, como otros muchos signos cristianos, por la brujería y el esoterismo.



MAS DETALLES HISTORICOS SOBRE LA CRUZ DE CARAVACA...

Los documentos originales sobre el milagro han desaparecido. Existe el testimonio de Fray gil de Zamora, Francisco, cronista de San Fernando, a quien acompañó, sin duda, en la visita que el
santo rey hizo a la villa de Caravaca. Durante su estancia en allí, pudo Fray Gil conversar con los testigos oculares de la aparición y oir de sus labios la narración de lo acontecido. Existe otro testimonio de D. Antonio de Oncala canónigo de Avila, que murió en 1558, también relata la historia de la aparición de la cruz de Caravaca.

Todos los relatos coinciden en lo esencial. Si fue Fernando III el Santo el que fue a Caravaca sería porque esa zona pertenecía a Castilla y León y no a Aragón, donde la reconquista la realizó
D. Jaime I el Conquistador. Además la conquista de Murcia la llevó a cabo Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III el Sabio.

Existían varios reyezuelos o sayid musulmanes en distintos reinos, unos de esos era el sayid Zey Abucey, que al convertirse tomó el nombre de Vicente Bellvis, y su esposa Aixa. Según la historia los almohades y el rey Zey Abucey, era uno de ellos, entraron en la península hacia el 1171 y van reconquistando los antiguos reinos de taifas. en este contexto podemos entender que Zey abucey era señor de Valencia y de Caravaca y que en la Taifa de Murcia estuviese otro reyezuelo musulman Ben-Hud.


Fonte: http://www.corazones.org/lugares/espana/caravaca/caravaca.htm

terça-feira, 5 de maio de 2009

Cátaros

Cátaros - Puro

Se arrogaron este nombre varias sectas de herejes, en especial los apotácticos ó renunciantes, que eran una hijuela de los encratitas. Algunos montanistas se engalanaron después con el nombre de cátaros para testificar que no tenian parte en el delito de los negaban la fé en los tormentos, y que al contrario rehusaban admitirlos á penitencia; severidad injusta y extremada. Para justificarla negaban que la iglesia tuviese potestad de perdonar los pecados. Llevaban túnicas blancas para mostrar según dician la pureza de su conciencia por la blancura de su vestido.

Novaciano acusado de mismo error que los montanistas dió tambien el mismo nombre á su secta, y algunos antiguos no la llaman cátaros diferentes sectas de herejes que metieron ruido en el siglo duodécimo; los albigenses, los valdedenses, los patarinos, los cotarelos y otros, descendientes de los enricianos, de Marsilio, de Tendemio, etc.

Fueron condenados en el tercer concilio lateranense celebrado el año 1179 bajo el pontificado de Alejandro III, Por último los puritanos de Inglaterra adoptaron tambien el mismo nombre.

Comunmente los herejes han seducido á la gente sencilla y han ganado partidarios cubriendose con la máscara de reforma y de virtud; pero una regularidad afectada que tiene por fundamento el espíritu de rebelion y de pertinacia, no dura mucho por lo ordinario: muchas veces no es mas que un velo para ocultar verdaderos desórdenes; y cuando eran débiles.

Tantos ejemplos de esta hipocresía repetidos desde la fundacion de la iglesia debieran haber desengañado á los pueblos; pero estos siempre son propensos á caer en el mismo lazo.

Diccionario de las herejias, errores y cismas
Tomo III - Pág. 20-21
Madrid, 1850


El sistema de los cátaros fue un ataque simultáneo para la Iglesia Católica y para el Estado. La Iglesia fue directamente asaltada en su doctrina y jerarquía. Aspectos que erosionaron las bases del Estado Cristiano fueron la negación del valor de los votos, y la supresión, al menos en teoría, del derecho a castigo. Pero el peligro más grande del triunfo de los principios heréticos hubiese significado la extinción de la raza humana.

La aniquilación fue la consecuencia directa de la doctrina catarista, que toda comunicación entre los sexos debe ser evitada y que el suicidio, o endura, bajo ciertas circusntancias son legales sino loables. La indicación de escritores como Charles Molinier, que las enseñanzas sobre el matrimonio de los cátaros y los católicos son similares, es una errónea interpretación de la doctrina y la práctica de la doctrina católica.

Entre los católicos, se prohibe que el sacerdote llegue a casarse, pero los devotos pueden tener la felicidad eterna en el estado de casados. Para los cátaros, ninguna salvación fue posible sin haber renunciado previamente al matrimonio.

El señor H.C. Lea, de quien no se puede sospechar que tenga palabras parcializadas por la Iglesia Católica, escribe: “Sin embargo por mucho que desaprobemos los medios usados (por el catarismo) y tengamos compasión por quienes sufrieron por consciencia, no podemos dejar de admitir que la ortodoxia fue en este caso, causa de progreso y civilización. Si el catarismo hubiese llegado a ser dominante, o aún se le hubiese permitido existir en términos equitativos, su influencia no hubiera fallado en cuanto a probar el ser desastrosa”


(véase Lea, Inquisition, I, 106)


No antigo Direito Romano, o juiz não empreendia a procura dos criminosos; só procedia ao julgamento depois que Ihe fosse apresentada a denúncia. Até a Alta ldade Média, o mesmo se deu na Igreja; a autoridade eclesiástica não procedia contra os delitos se estes não Ihe fossem previamente apresentados. No decorrer dos tempos, porém, esta praxe mostrou´se insuficiente. Além disto, no séc. XI apareceu na Europa nova forma de delito religioso, isto é, uma heresia fanática e revolucionária, como não houvera até então: o catarismo (do grego katharós, puro) ou o movimento dos albigenses (de Albi, cidade da França meridional, onde os hereges tinham seu foco principal).Considerando a matéria por si os cátaros rejeitavam não somente a face visível da lgreja, mas também instituições básicas da vida civil ´ o matrimônio, a autoridade governamental, o serviço militar ´ e enalteciam o suicídio. Destarte constituiam grave ameaça não somente para a fé cristã, mas também para a vida pública; ver capítulo 29. Em bandos fanáticos, às vezes apoiados por nobres senhores, os cátaros provocavam tumultos, ataques às igrejas, etc., por todo o decorrer do séc. XI até 1150 aproximadamente, na França, na Alemanha, nos Países´Baixos...

O povo, com a sua espontaneidade, e a autoridade civil se encarregavam de os reprimir com violência: não raro o poder régio da França, por iniciativa própria e a contra´gosto dos bispos, condenou à morte pregadores albigenses, visto que solapavam os fundamentos da ordem constituída. Foi o que se deu, por exemplo, em Orleães (1017), onde o rei Roberto, informado de um surto de heresia na cidade, compareceu pessoalmente, procedeu ao exame dos hereges e os mandou lançar ao fogo; a causa da civilização e da ordem pública se identificava com a fé!

Entrementes a autoridade eclesiástica limitava´se a impor penas espirituais (excomunhão, interdito, etc.) aos albigenses, pois até então nenhuma das muitas heresias conhecidas havia sido combatida por violência física; S. Agostinho (†430) e antigos bispos, S. Bernardo († 1154), S. Norberto († 1134) e outros mestres medievais eram contrários ao uso da forma (“Sejam os hereges conquistados não pelas armas, mas pelos argumentos”, admoestava São Bernardo, In Cant, serm. 64).

Não são casos isolados os seguintes: em 1144 na cidade de Lião o povo quis punir violentamente um grupo de inovadores que aí se introduzira: o clero, porém, os salvou, desejando a sua conversão, e não a sua morte.

Em 1077 um herege professou seus erros diante do bispo de Cambraia; a multidão de populares lançou´se então sobre ele, sem esperar o julgamento, encerrando´o numa cabana, a qual atearam o fogo! Contudo em meados do século XII a aparente indiferença do clero se mostrou insustentável: os magistrados e o povo exigiam colaboração mais direta na repressão do catarismo.

Muito significativo, por exemplo, é o episódio seguinte: o Papa Alexandre III, em 1162, escreveu ao arcebispo de Reims e ao Conde de Flândria, em cujo território os cátaros provocavam desordens: “Mais vale absolver culpados do que, por excessiva severidade, atacar a vida de inocentes.. A mansidão mais convém aos homens da Igreja do que a dureza.. Não queiras ser justo demais (noli nimium esse iustus)”

(
D. Estevão Bettencourt, osb: http://www.cleofas.com.br/virtual/texto.php?doc=ESTEVAO&id=deb0632 )

"Os cátaros tinham um ódio especial não só
pela cruz, que julgavam blasfema por representar o sofrimento da divindade,
mas também pela missa, que consideravam sacrílega por afirmar que na consagração o pão se
tornava a carne de Cristo. Em vez de viverem pacificamente lado a lado
com os cristãos, eles não hesitavam em sua ambição de destruir a Igreja: em 1207, os cátaros de
Carcassonne expulsaram o bispo católico da cidade."

(...)

"Os juramentos, que os cátaros condenavam, eram os alicerces sobre os quais se
baseava toda a estrutura da sociedade feudal. A apostasia levaria
à anarquia e solaparia as instituições humanas mais fundamentais."


Piers Paul Read, Os Templários, 207



Sobre a fábula dos Templários não participarem das cruzadas contra os Cátaros por estarem do seu lado, escreve Read:

Os templários haviam lutado com Pedro II em Lãs Navas de Tolosa, mas
"todos respeitaram incondicionalmente seus deveres para com o papa e
a Igreja. (...) A fidelidade dos cavaleiros do Templo a Simão de Montfort e aos cruzados jamais
diminuiu":"' em 1215, encontramos Simão hospedado na casa dos templários
fora de Montpellier.
Contudo, parece ter sido aceito que o principal compromisso dos templários era com a guerra
contra o Islã no Oriente; com certeza, o papa Inocêncio III não
fez nenhuma tentativa de recrutá-los contra os cátaros, e a criação em 1221 por Conrado de Urach
da Milícia da Fé de Jesus Cristo, uma ordem moldada no Templo, parecia
confirmar isso. Foi possivelmente como vassalos do rei da França que eles estavam com o príncipe
Luís na tomada de Marmande, na primavera de 1219, testemunhas, se
não participantes, da chacina dos habitantes da cidade. Em 1126, o rei Luís VIII da França, ao sitiar
Avignon, investiu de plenos poderes em sua ausência um cavaleiro
do Templo, o irmão Everardo, enviando-o a Saint-Antonin para aceitar a rendição da cidade.


Piers Paul Read, Os Templários, 212



(...)

Para, por outra parte, se fazer um juízo reto acerca das formalidades e procedimento da Inquisição medieval é mister saber-se contra que espécie de gente ela tinha que haver-se, para assim usar de uns rigores até então desusados nos tribunais eclesiásticos. Houve de, com efeito, os empregar contra os cátaros, sectários ferozes, que renovavam o dualismo dos maniqueus, e que, como estes, admitiam um eterno antagonismo entre o bem e o mal, e que por isso abalavam não só os dogmas e a moral da Igreja, mas também com a mesma paixão e furor arruinavam a ordem social. Era o catarismo uma heresia radical e juntamente uma revolução também radical. Pelos seus anátemas insensatos contra a matéria e a carne, emanações do Mal, condenava toda a propriedade, rejeitava o matrimônio e rematava em puro e execrando pessimismo. Para se poder compreender o perigo social, que esta heresia, grandemente contagiosa, consigo trazia, bastará aduzir aqui o testemunho de um historiador que, não há muito, ousou apresentar-se como apologista dele, Henrique Carlos Lea. Confessamos, afirma ele, que em tais circunstâncias a causa da ortodoxia e a da civilização e progresso iam a par uma com a outra. Não há dúvida que, se o catarismo chegasse a dominar ou mesmo só a ombrear com o catolicismo, a sua influência houvera sido desastrosa. Não menos significativo é o parecer de um escritor, que nem por sombra ousaríamos equipar àquele infeliz polemista americano, mas que também não pode ser suspeito de parcialidade para com a Igreja. Nem sempre, diz este escritor, Paulo Sabatier, o Papado esteve ao lado da reação e do obscurantismo; quando ele, por exemplo, deu cabo dos cátaros, a vitória dela foi a vitória do bom senso e da razão. [1]


[1]
Guiraud, na Vie de S. François d'Assise, demonstrou para os valdenses, para os fraticelos, para os hussitas e para os lollardos o mesmo que Sabatier demonstrou para os cátaros. Se o rol dos sectários queimados ou emparedados se riscassem os sectários que foram condenados como perturbadores da ordem pública e como malfeitores contra o direito comum, ficaria o número dos condenados por heresia reduzido a um pequeno número. Vacandard, L'Inquisition.


[SJ, Pe W Devivier. Apostolado Veritatis Splendor: A HISTÓRIA DA INQUISIÇÃO. Disponível em http://www.veritatis.com.br/article/3340. Desde 10/10/2005.]





Mais sobre essa heresia:


http://ec.aciprensa.com/c/cataros.htm
http://www.newadvent.org/cathen/01267e.htm
http://ec.aciprensa.com/a/albigenses.htm



Acusação contra os Valdenses (1254)

Primero Ellos dicen que la Iglesia Romana, no es la Iglesia de Jesucristo, sino una iglesia de malignos y que apostató bajo Silvestre, cuando el veneno de las temporalidades se infundió en ella. Y ellos dicen que son la iglesia de Cristo, porque ellos observan en palabra, y en hechos, la doctrina de Cristo, del Evangelio, y de los Apóstoles.

Su segundo error es afirmar que todos vicios y los pecados están en la iglesia, y que sólo ellos viven justamente.
Que escasamente alguno en la iglesia, aparte de ellos mismos, preserva la doctrina evangélica.
Que ellos son los verdaderos pobres en espíritu, y sufren la persecución por la justicia y la fe.
Que ellos son la Iglesia de Jesucristo.
Que la Iglesia de Roma es la Ramera del Apocalipsis, por motivo de su decoración superflua que la Iglesia Oriental no toma en cuenta.
Que ellos desprecian todos los estatutos de la Iglesia, porque son pesados y numerosos.
Que el Papa es la cabeza de todos los errores.
Que los Prelados son Escribas; y los Monjes, Fariseos.
Que el Papa y todos Obispos son homicidas por motivo de las guerras.
Que no se debe obedecer a los Prelados; sino sólo a Dios.
Que ninguno es mayor que otro en la Iglesia. Matt. 23. "Todos vosotros sois hermanos."
Que nadie debe doblar la rodilla ante un sacerdote. Apoc. ii. donde el ángel dice a Juan "Mira, no lo hagas."

Que no se deben dar diezmos, porque los primeros frutos no fueron dados a la iglesia.
Que el clero no debe tener posesiones; Deut. xviii. "Los sacerdotes y toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni herencia con el pueblo de Israel, porque ellos comen los sacrificios, y no recibirán nada más."
Que el clero, y los monjes no deben tener prebendas.
Que los Obispos y los Abades no deben tener derechos reales.
Que la tierra y la gente no debe ser dividida en partes.
Que es cosa mala fundar y dotar a iglesias y monasterios.
Que tampoco se deben hacer testamentos a favor de Iglesias, que nadie debe ser arrendatario de la Iglesia; ellos también condenan a todo el clero por ociosidad, diciendo que ellos debieran trabajar con sus manos como los Apóstoles lo hicieron; también reprueban los títulos de dignidad tales como Papa, Obispos, etc.; también afirman que nadie debe ser forzado a creer; tampoco toman en cuenta los cargos Eclesiásticos; tampoco respetan los privilegios eclesiásticos; también desprecian la inmunidad de la Iglesia y de las personas y cosas eclesiásticas; también condenan los Concilios, los Sínodos, y las Asambleas; también dicen que todos los derechos parroquiales son un invento; también dicen que las órdenes monacales son tradiciones de Fariseos.

En segundo lugar, ellos condenan todos los Sacramentos de la Iglesia; en primer lugar, en cuanto al bautismo, ellos dicen que el Catequismo no es nada - también, que la ablución dada a infantes en nada aprovecha....
También condenan el sacramento del Matrimonio, diciendo que las personas casadas pecan mortalmente si se llegan el uno al otro sin la esperanza de progenitura; tampoco otorgan importancia alguna a la compaternidad; también desprecian los grados de afinidad, carnal y espiritual, y los estorbos de órdenes y de la decencia pública, y las prohibiciones eclesiásticas; también dicen que una mujer después de haber dado a luz no requiere bendición ni introducción; también dicen que la Iglesia ha errado al prohibir el matrimonio del Clero, puesto que aun los de la Iglesia Oriental se casan; también dicen que el continente no peca en besos y abrazos.

Reprueban el sacramento de la unción porque sólo es dado al rico; y porque se requieren varios sacerdotes para ello; también dicen que el sacramento de Órdenes nada es; también dicen todo laico bueno es un sacerdote, siendo que los Apóstoles eran laicos; también que la oración de un sacerdote malo en nada aprovecha; también se mofan de la tonsura del clero; también afirman que el orar en Latín en nada aprovecha al vulgo; también hacen burla de que personas ilegítimas y pecadores malvados sean elevados a puestos de eminencia en la iglesia; también afirman que todo laico, incluso las mujeres, debe predicar, 1. Cor. xiv. "Quisiera que hablaseis en lenguas, para que la iglesia reciba edificación"; también toda cosa predicada que no pueda ser probada con el texto de Escritura. ellos consideran como fabulosa....

... También afirman que la doctrina de Cristo y los Apóstoles es suficiente para la salvación sin los estatutos de la iglesia; que la tradición de la iglesia es la tradición de los Fariseos; y que se hace más de la infracción de una tradición humana que la de una ley divina. Matt. xv. "¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?" También rechazan el sentido místico en las Sagradas Escrituras, principalmente en lo referente a los dichos y hechos entregados a la Iglesia por la tradición; como que el gallo sobre la torre representa a un doctor.



De Reinerius Saccho, "De las Sectas de Herejes Modernos" (1254), traducido en Historia de los Albigenses y Valdenses, por S. R. Maitland (Londres: C. J. G. and F. Rivington, 1832), págs. 407-413. Este texto forma parte del Libro de fuente medieval de Internet. El Libro de fuente es una colección de textos del dominio público y de copia permitida relacionados a la historia medieval y Bizantina. Salvo indicación contraria, este la forma específica de documento electrónico está amparada bajo derechos de autor. Se otorga permiso para hacer copias electrónicas, su distribución en forma impresa para fines educativos y uso personal. Si se reduplica el documento, indique la fuente. No se otorga permiso alguno para usos comerciales. © Enrique Chi — Traducido al castellano de la versión en inglés.